domingo, 8 de mayo de 2011

Tras el piano

Tarde levemente cálida. Los rayos del atardecer acarician mi mano. El Sol, se va despidiendo poco a poco. Tras la ventana, el leve sonido de aguas tranquilas relajan mi ser. En mis oidos, suena el piano de Schubert, una de sus sonatas, armonioso, plácido comienzo y tormentoso final. Y sueño....sueño entre algodones blancos. El mundo se paraliza a mi alrededor. Nada ocurre. Sólo vivo para unas notas de piano, y para unos rayos, que acarician con disimulo mi faz. Me elevo a dimensiones desconocidas, donde sólo existen las notas armoniosas del piano de Schubert, y unos rayos cálidos que me dan la bienvenida. El tiempo no existe, el mundo no existe. Sólo un piano y un cálido atardecer. Y unas notas que me hacen viajar sin rumbo.....pero da igual. Nada importa. Te sientes lleno tras esas notas y tras esas caricias anaranjadas y cálidas, hermosamente cálidas, de vida.

Los rayos de sol me acarician y a su vez, el sonido transparente del agua lejana me refresca. Todo ello tras el sonido del piano de Schubert.

Me siento lleno, me siento feliz. Y todo por unas notas de Schubert, y unos rayos de sol

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