sábado, 28 de agosto de 2010

Margot





Y seguimos con la obra de D. Joaquín Turina.

Del 6 de Junio al 25 de Agosto del año 1914, Turina compuso una comedia lírica en tres actos, reducidos actualmente a dos, la Op. 11, denominada "Margot".

El libreto es de Gregorio Martínez Sierra, con aportaciones de su esposa María Lejárraga (la cual escribió a su vez libretos para Falla). Es una historia que habla del amor imposible, un triángulo amoroso que pone de manifiesto la disyuntiva entre un amor acomodado o un arrebato amoroso. En esa situación se encuentra José Manuel, un joven sevillano de buena posición. Éste, en un viaje a París, conoce a Margot, una bellísima cabaretera famosa entre los locales parisinos. Ambos se enamoran, aquí también se puede ver un reflejo de la atracción por lo español de los franceses en aquella época, con muchos tintes de pintoresquismo. José Manuel vuelve a Sevilla, donde está Amparo, su novia de toda la vida, y con la cual además tiene algún parentesco familiar.

Es en la noche del Jueves al Viernes Santo (subtítulo de la marcha) cuando en una plazoleta sevillana se produce el reencuentro entre José Manuel y Margot, que ha viajado desde Francia para buscarlo. Esa escena es el cuadro tercero, supone el colofón del primer acto y es el momento de máxima tensión argumental. José Manuel, antes de hacerse efectivo el encuentro, tiene presentimientos, nota un enrarecimiento en el ambiente que le hace estar alerta, preparado para algo especial. A ello contribuye la expectación de la gente al paso de la procesión de la Macarena: el incienso, los tambores remotos, los nazarenos, el acercamiento del cortejo.... Todo conforma una atmósfera que agudiza la sensibilidad. Cuando ve a Margot vuelve a sentir la efervescencia de la pasión, se entrega a sus brazos como el que encuentra un bálsamo que cura todos los males. Pero entonces se escucha una saeta… una saeta cantada por su novia Amparo y que dice así: "Señora de la Esperanza, ampara a los que sufren por temas del corazón......". Es en ese momento cuando se desencadena la mayor lucha de sentimientos encontrados, y José Manuel huye, huye desprendiéndose de su amante, huye a la soledad porque tampoco se siente tranquilo yendo hacia Amparo.

Se produce un encuentro entre las dos mujeres en la feria, y Amparo comprende que Margot es su competidora. José Manuel hace su elección, se va a los brazos de Margot, pero ésta vuelve a París por el sentimiento de culpabilidad. Como se ve no hay final feliz, de hecho la obra acaba con un acorde de oncena que refleja esa zozobra.

Y para aquellos que entienden de instrumentación, ahí va su estudio en la obra de Margot.

"La Instrumentación"

Esta pequeña historia, comienza cuando me hacen llegar una edición para piano, desconozco la editorial, a través de Antonio Trigueros; y comienzo el estudio de la partitura, de su historia y su contenido.

La cuestión de instrumentar una obra musical, es de fundamental importancia para la composición. Una instrumentación adecuada puede hacer crecer, y de qué manera, el resultado final de la obra –un claro ejemplo de esto es el “Bolero” de M. Ravel-. Y viceversa, una instrumentación deficiente hará comprensible una obra que, de antemano, pareciera interesante.

El hecho de enfrentarse a la adaptación e instrumentación de una obra, originalmente escrita para orquesta y voces solistas, a las características de una banda de música se podría considerar ya como temerario; además si, como es en esta ocasión, sólo disponemos de una reducción para piano… Ustedes dirán.

Lo único que podía hacer, era intentar pensar de forma parecida a como lo hizo el maestro Turina y actuar en consecuencia. Para ello me serví del libreto de Martínez Sierra y de las anotaciones que estaban transcritas en la parte de piano.

Antes de detallar el proceso les advierto que, para llegar a la instrumentación final, realicé, durante un mes, varias pruebas para comprobar el efecto de estas posibilidades. Obviamente estas pruebas eran totalmente mentales –algo parecido al “visionar imaginario” de pintores, escultores y cineastas, entre otros- y el resultado definitivo fue el que sigue:

"Se oye una saeta lejana"


Esta es la indicación reflejada en la partitura. La solución por la que opté fue la de hacer cantar, a unísono, a oboe y trompeta con sordina, y a octava, a la flauta, todo ello con acompañamiento de maderas.

La elección de estos instrumentos, estuvo fundamentada en la necesidad de conseguir una sensación de profundidad y distancia, en un ambiente de ensueño. Sin olvidar que el timbre de estos instrumentos, sonando a la vez en pianísimo, imita, de forma muy creíble, el timbre de la voz femenina oída en la distancia.

En el compás 8 comienza una gradación dinámica ascendente que nos llevará, a partir del compás 12, al “Diálogo de Margot y José Manuel”.
En esta ocasión la escena se desarrolla de forma más cercana e íntima y opté por darle mayor presencia a clarinetes y, a partir del compás 18, saxofones; uniéndose trompetas y trombones en el compás 20 hasta llegar a un forte en el 22. En el compás 23 los clarinetes comienzan un diálogo con saxofones y bombardino, que culmina cuando la procesión se pone en marcha, todavía en la distancia, en el compás 30. En este compás comienzan los tambores a sonar.

"Empiezan a desfilar los nazarenos de la Cofradía"


La anotación expuesta consta en el compás 34. Es ahí donde podemos escuchar una marcha de procesión en toda regla. En el compás 33 los tambores dan la entrada a la marcha y, a partir de ese momento, escuchamos una marcha solemne y grandiosa. Se han incorporado bombo y platos, para reafirmar la realidad de este desfile procesional.
Un primer tema –solemne, digno y profundo- da paso al segundo tema de la marcha, en el compás 42, que tiene un carácter más sutil y fluido, netamente andaluz. Este tema comienza en pianísimo y va ascendiendo en sonoridad y amplitud hasta que

"Aparece el paso de la Virgen"

Esto ocurre en el compás 49. Del compás 42 al 49 intento destacar la sensación de acercamiento progresivo: doblando a octava la voz de la flauta e incorporando saxofones altos y trombones (compás 45), añadiendo a las trompetas e incluyendo un redoble de bombo y caja en el compás 48 y subiendo la dinámica del conjunto a forte.

En el compás 54 concluye la marcha y queda un sonido, en el registro grave, en unísono, dando la sensación de un vacío tenso.

"La Cofradía se detiene y se oye la voz de Amparo que canta una saeta"

Estamos en una parte fundamental de la obra (compás 55) y me encontré con el problema de hacer más presente la saeta que al principio de la partitura.

Solución: Hacer cantar, en este caso, a saxofón alto, fliscorno y trompeta con sordina. De esta manera mantengo cierta similitud con el timbre de la primera saeta, a través de la trompeta con sordina, e incluyo instrumentos cuyo timbre es más cálido y profundo que el de flauta y oboe.

En el compás 64 concluye la saeta y, el maestro Turina, rompe en un forte con la indicación siguiente:

"José Manuel quiere huir pero Margot se lo impide"

Para dar más tensión al intento de huída, hago recaer el peso de este forte en los metales y en un arpegio descendente, en la madera, que pasa por flauta, requinto, clarinetes principales y saxofones altos, para concluir en un motivo, de gran tensión, en trombones y tubas (compás 65). El compás 66 nos da la clave de la tensión que, en ese momento, vive José Manuel: El motivo del compás 65 rompe en un acorde de Re mayor con séptima y novena, sin suprimir grado alguno (compás 66). Quedando, como eco, la tónica en tubas y saxofón barítono para dar paso a un diálogo entre Margot y José Manuel, a partir del compás 67. En este momento enfrento a flauta, oboe, requinto y clarinete principal con saxofones altos primeros, fliscorno y bombardino. Este diálogo se apaga progresivamente, llegando al pianísimo, siendo roto bruscamente

"José Manuel huye al fin. Margot llora desesperada mientras la Cofradía se pone en marcha y la Virgen atraviesa triunfalmente la escena"

El compás 77, a través de un cromatismo ascendente y una gradación rítmica también ascendente, representa la huída de José Manuel y, a partir del compás 78, la Procesión se pone en movimiento con la marcha en fortísimo. En el compás 85, y como clímax, las trompetas interpretan, “tutta forzza”, el tema de la saeta, que da unidad y razón de ser a esta partitura.

El final llega al paroxismo con una indicación dinámica, generalizada, de fff y con un regulador, abriendo, en el último compás.


Fuentes: http://www.joaquinturina.com/opus11.html http://www.laolivadesalteras.org/)


2 comentarios:

Fon Herrera dijo...

He llegado a tu articulo por casualidad y solo caben dos puntualizaciones...la primera es que Gregorio Martinez Sierra ( aunque fifurara como autor) jamás escribió nada...todo lo escribía su mujer. Lo segundo es que el concreto el pasaje que da lugar a la marcha procesional "margot"...aunque efectivamente esta incluido en la opera inconclusa de Rurina del mismo nombre...ya estaba compuesto desde 1908 e incluido en su suite para piano "sevilla Op. 2"...algo que inexplicablemente parece nadie ha notado.

Jesús R. Narváez dijo...

Sr. Fon, muchas gracias por sus puntualizaciones. Éstas siempre son enriquecedoras y todos los dias se aprende algo nuevo. Reciba un cordial saludo