sábado, 10 de julio de 2010

Esperanza


El próximo mes de Septiembre, pudiera volver a repetirse una imágen parecida a ésta. La Virgen de la Esperanza Macarena, podría visitar a las personas que tanto necesitan de su advocación. Ella en su visita al hospital que su nombre lleva, arrastrará las penas de las personas que allí residen temporalmente buscando alivio a sus dolores físicos o mentales, para dejarles el bellísimo esbozo de su sonrisa grabado en alma y corazón. Ella nos volverá a mostrar que no todo finaliza en éste valle de lágrimas y que hay que mantener siempre la Esperanza en un mundo mejor.

Vía Crucis XIV


Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado

"Aquí se contempla cuando pusieron en el sepulcro a Nuestro Redentor Jesucristo"


Fotografía: de la web de "Retablos Cerámicos"


viernes, 9 de julio de 2010

Por lo menos.......


Llevo observando desde hace un tiempo, que el fútbol internacional tiene, al menos para mí, una utilidad. Todos los nacidos en la llamada Piel de Toro, se cubren bajo una única bandera, la bicolor, y bajo un único grito y una única esperanza e ilusión. Se recobra una identidad bajo un equipo mejor dirigido y vertebrado que los elegidos para dirigir los designios del país al que representa. Curiosa paradoja. En éste país en el cual algunos se han dedicado a mal enseñar que enorgullecerse de las enseñas españolas es símbolo de fascismo y algunos tontos (con perdón de la adjetivación) se lo creen y lo peor de todo, lo llevan a la práctica, vamos que prefieren lucir, pongamos por ejemplo, una camiseta con cualquier bandera que represente a otro país, aunque de una República bananera se trate, que la propia. Por lo menos, se recobra algo de la ilusión que diariamente algunos se encargan en destrozar poco a poco, y eso es algo que hay que agradecer. Es un pequeño avance y ya es hora de ir poniendo en su sitio a un país que hace un tiempo fué el mayor Imperio conocido, donde nunca se ponía el sol.

Para saber donde se va, primero hay que saber desde donde se viene. Para construir el futuro, y sobre todo, para entender el presente, hay que conocer el pasado desde un prisma lo más objetivo posible aunque me consta que en algunas ocasiones es difícil, sobre todo cuando se sufre del síndrome del aceite (es decir, querer siempre quedar por encima de todo y sobre todos, aunque se falte a la coherencia). La relatividad en las opiniones y en los pensamientos son muy positivos en éstos casos.