viernes, 25 de junio de 2010

La espera



Señor, ha merecido la pena esperar más de dos horas de cola para postrarme de nuevo a tus plantas.

Sevilla, y lo que no es Sevilla, se han acercado hoy a la Plaza de San Lorenzo para que recibieras el desagravio merecido en forma de clavel rojo ante tan atroz suceso que el pasado día golpeó el pecho y el alma de la ciudad de la Giralda. Cuando te he tenido tan cerca, y te miré a la Cara, me dí cuenta del porqué de todo y se me estremeció de nuevo el alma al saber que por muy poco hemos podido perderte para siempre. Cuantas lágrimas en los ojos, cuantas miradas de pesadez por el daño recibido sin lógica ni razón. Cuanta devoción despiertas en los corazones. Verdaderamente, sólo una persona demente pudo hacerte esa salvaje herida en tu piel ya castigada.

Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen. Señor, perdónanos a todos.

Bendito seas por siempre, Señor Jesús del Gran Poder.

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