viernes, 16 de abril de 2010

Y seguimos escuchando la Llamada del destino......


Si el primer movimiento de la Quinta Sinfonía de Beethoven escenifica la llamada del destino a nuestra puerta, el segundo movimiento de la misma (Andante con moto) tiene un elemento más personal, como si el compositor quisiera representar a un héroe simbólico en lucha con el destino. Esta lucha entre las dos energías es tensa en todo el movimiento. El Andante representa la calma después de la lucha, la resignación. Tiene dos temas: el primero es dulce, en palabras de E. T. A. Hoffmann, «semejante a la voz de los espíritus puros, que llena el corazón de consuelo» ; el segundo tiene un carácter triunfal y expresa fuerza y esperanza (lo que cambia la tradición). Hacia el final del movimiento reaparece el tema, trayendo interrogantes no resueltos. Los movimientos tercero y cuarto están unidos para dar sensación de continuidad.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto es música. No lo que "componen" algunos componentes de bandas que van tras los pasos de nuestra Semana Santa.

Siempre me llamó la atención el contraste entre el segundo y el primer movimiento de la 5ª sinfonía. Es como la calma tras la tempestad.

David Benítez

Jesús R. Narváez dijo...

Cierto, David. Ésta sinfonía es una de mis preferidas, precisamente por los contrastes que hay entre movimientos.
Ésto sí que es MÚSICA (así, en mayúsculas)