miércoles, 21 de abril de 2010

Terraza de café por la noche


"Terraza del café de la Place du Forum en Arlés por la noche", pintado en 1888 por el llamado "loco del pelo rojo", Vincent Van Gogh (1853-1890)

Debe ser un auténtico placer poder contemplar el original de este cuadro en su museo, pero no lo es menos poder observar una buena reproducción del mismo en el ordenador, con la posibilidad de hacer ampliaciones para poder apreciar los más mínimos detalles, detalles que en un museo fueran probablemente desapercibidos. Es fácil así pasar horas ante el cuadro.

Puede parecer osado añadir nada a la minuciosa descripción que hace el propio artista, pero aún a riesgo de parecerlo, es difícil resistir la tentación de exponer las impresiones que origina.

Van Gogh acababa de pintar el interior de un Café de Noche. Lo había pintado con colores rojo, amarillo y verde, creando un ambiente un tanto sórdido, hasta el punto de decir de él: "Se trata de un lugar donde uno puede buscarse la ruina, volverse loco o cometer crímenes."

Ahora su intención es muy diferente. Quiere pintar el exterior de un café, un cuadro donde se recoja la alegría de una noche de verano, como la de cualquier ciudad mediterránea, donde la gente sale a pasear o a tomar algo en la terraza de un bar, para disfrutar de la agradable temperatura nocturna después del sofocante calor del día.

Un coche de caballos, probablemente un coche de punto, está empezando a salir de la calle oscura del fondo. Se distingue la silueta del cochero, con un sombrero tipo hongo, recortándose sobre el fondo de una callejuela lejana, ligeramente mejor iluminada que la calle de la que está saliendo.

Una pareja de desconocidos se cruza en la calle. Él, dibujado con trazos rápidos, tiene el aspecto chulesco de quien mira descaradamente a una mujer.

La torre del Ayuntamiento, al fondo de la calle, destaca su silueta oscura contra el cielo.

Un tema secundario se está desarrollando en el cuadro: la lucha entre la luz natural y la luz artificial. Casi la mitad del cuadro, aproximadamente, está ocupado por el efecto luminoso del farol de gas. En esta época, se inicia la iluminación de las calles, existiendo defensores y detractores del sistema. Con el carácter amable que da a la luz de gas en su cuadro, Vincent se pone de parte del progreso.

A continuación, os dejo una actual fotografía que impregnara el espíritu del genial Van Gogh, hasta el punto de inmortalizar en su pintura una noche cualquiera en ésta parisina terraza, denominandose actualmente y en su honor como el "Café Van Gogh"
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por lo que se vé, el sitio ha cambiado poco.

Un saludo a todos
David Benitez

Jesús R. Narváez dijo...

Efectivamente David, por lo visto París también ha tenido sus nefastos gobernantes en algunos de los casos.

Un abrazo.