sábado, 10 de abril de 2010

La Esperanza eres Tú


A mis ventidós primaveras, definitivamente he decidido multiplicar la Esperanza en mi vida. Sí, porque a pesar de mi juventud sé que sin Esperanza uno es incapaz de caminar por ésta vida que a veces es tan dura que nos parece edificada sobre una tosca piedra donde sólo crece la mala hierba. Pero cuando éstos sentimientos brotan de mi espíritu, de la nada, de lo más profundo de mi ser, apareces Tú, Madre mía. No sé cómo, pero siempre me sucede. Cuando la decepción, la ingratitud, la depresión, la fatiga y tantos otros sentimientos que seguro todos hemos tenido como compañeros, como malos compañeros, alguna vez en nuestras vidas, en ese justo momento en el cual uno parece haber tocado fondo, veo tu cara, Madre mía……y de la pena, surgió la alegría. Tu cara, no sólo es la cara más perfecta de mujer. Tu cara no sólo tiene unos valores artísticos casi insuperables, por no decir insuperables. Tu cara no es sólo gozo y orgullo de unas gentes que serían capaz de morir por Ti. Para mí, Señora, tu cara ante todo refleja el día a día del hombre en la Esperanza. Porque así es, Madre mía…..la Esperanza eres Tú…….y de la pena, surgió la alegría. Tú eres la esencia misma de la Esperanza. Cuando estamos atormentados, cuando estamos agobiados, cuando casi todo es oscuro, siempre advertimos ese rayo de luz al final del camino que es el que nos hace levantar y seguir adelante. Tan sólo con mirarte a la cara, Señora, aparte del escalofrío que recorre mi cuerpo, veo la esencia misma de la Esperanza. Parece como si éste valor que es espiritual se hubiese materializado en tu faz divina, porque donde parece que hemos visto la pena, segundo después vemos la alegría; donde parece que hemos visto la Sentencia, segundos después vemos la Resurrección; cuando creemos que te vemos llorar, te vemos sonreir, y todo eso en instantes, con sólo mirarte a la cara, Señora. Además, Madre mía, cuántas cosas sabes que sin Ti no podría haber conseguido. Sin Ti, no soy nada.

Gracias, Esperanza Macarena, porque aunque alguna vez te haya fallado, Tú nunca lo has hecho. Gracias, Señora, porque aunque alguna vez me sienta sólo en la multitud, no es cierto, Tú estás ahí.

Gracias Señora, por ser la esencia misma de la ciudad para mí mejor del mundo. Gracias por ser la Esperanza de mi vida.

Permíteme hermano, que lees éstas líneas, mi humilde consejo: cada vez que te sientas desesperanzado, acude a Ella; acude a Nuestra Esperanza. Te juro que nunca te fallará. Multiplica la Esperanza en tu vida
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Texto y fotografía: Jesús Ramón Narváez Morán

Publicado en el Boletín de la Hermandad de la Macarena en Diciembre de 1998

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente inicio el de este blog. Su administrador es una persona que sabe escuchar, tiene los pies en el suelo y dos dedos de frente. Con esos ingredientes, la cosa debe ir bien.

Un abrazo Jesús
David Benitez

Jesús R. Narváez dijo...

Me alegra y me enorgullece enormemente que esas palabras vengan de una persona seria, cabal y buena gente donde las haya. También me alegra que sea el primer comentario de éste blog que acaba de nacer, con Esperanza, como no podía ser de otra manera.

Un fuerte abrazo, David.

Anónimo dijo...

Un abrazo, amigo y tocayo.
Tengo en mis manos aquel boletín macareno, el número 94, de diciembre de 1998 y, efectivamente veo en la página 38 el artículo que transcribes, el cual en su momento me agradó enormemente y eso que no sabía de que, con los años, su autor sería un gran amigo y hermano en la Esperanza....
Comparto todo lo que dices y, especialmente el inicio: ¡¡Hemos de multiplicar la Esperanza de nuestra vida!!
Un abrazo enorme, tocayo.
MisterUr.

Jesús R. Narváez dijo...

Efectivamente, amigo Jesús. ¿Que sería de la humanidad sin Esperanza?. Un mundo desesperanzado, es un mundo que irremediablemente se acerca peligrosamente al abismo.
La Esperanza no es una simple ilusión ingenua de que, al final, y no se sabe bien por qué, todo irá bien. Se trata más bien de tener fe en que uno puede, con la ayuda que sea precisa, superar las dificultades. Y por ésto mismo, la Virgen de la Esperanza, en su desconsolado llanto por la injusta Sentencia de su Hijo, nuestro Señor, esboza una sonrisa, pues Ella sabe que ese, en realidad, es el comienzo de un mundo mejor, donde la humanidad sepa que Dios no nos abandona, y que sigue nuestros pasos, incluso dando su vida por todos nosotros.

Ella es la Bienaventurada llena de fe. Ella es la materialización de la Esperanza.

Un fuerte abrazo.

trompeta-sangre dijo...

Da por supuesto que pasaré por aquí a ver que nos traes desde tus sentimientos.
POr cierto gran manera de comenzar con el blog con esta entrada.
Saludos.

Jesús R. Narváez dijo...

Siempre me dais multiplicado por mil lo que yo os pueda ofrecer.
Mil gracias AMIGOS MÍOS

Anónimo dijo...

No te preocupes. Si te sientes en deuda con tus amigos, en el Mercado del Arenal (o sea, en el Mercado de Entradores) hay un sitio donde se come muy bien. Se llama "El Pesquero" y es muy recomendable. Alli puedes devolver a tus amigos lo que tú quieras en forma de pescao frito, marisco. Llévate la tarjeta de crédito.

Un abrazo
David

Anónimo dijo...

¡¡Hombre!... Yo también me apunto a lo del "Pesquero" ahora estos días a la salida de la Maestranza...
Ahiora en serio... ¡¡Buen blog!! amigo Jesús...
Estoy deseando ver qué pones cuando en el Via Crucis llegues a la estación de "Jesús cae por Terecera vez".... ¡¡Hay que lucirse mucho ahí!!
Un abrazo, tocayo.
MisterUr

Jesús R. Narváez dijo...

Propongo irnos a la marisquería, y después poco a poco, nos vamos levantando y saliendo por la puerta silbando, como si nada, jajaja.

Ya mismo llega esa estación que comentas, amigo MisterUr. Gracias por tus palabras.

Un abrazo